El gran Gabo y Vargas Llosa
novelaron para el mundo
el golpismo tremebundo,
mas la actualidad rebiosa
muestra que mudó la cosa
porque mudó el Gran Vecino,
y, con un plan más ladino,
el ´milico´ en su programa
no incluyó exilio en pijama
ni gastó caja de pino.
El corazón se me parte
sabiendo que pasó un año
y no hay dinero foraño,
ni el banquero cobra aparte,
ni Wall Street con su arte
impide que mucho sobre
al que motejan de pobre,
ni que el liberal experto
nos quiera llevar al huerto,
ni que por todo se cobre,
pues de todo fue culposo
cierto Madoff, gran moroso.
Existe cierta ikastola
donde no se aprende nada,
y en tocante a lucha amada
persisten en la moviola:
que si el voto o la pistola,
que si Otegui, que Usabiaga,
y en la polémica aciaga
ha terciado, ¡abracadabra!,
otra vez la fracción cabra
que continúa con la saga.
Aunque sé que doy el cante,
como dijo Vladimiro,
un ruso que mucho admiro,
una estrategia atacante
tras dos pasos adelante
solicita un paso atrás,
porque en un simple pispás
esta memorable gesta
si continúa manifiesta
puede perder todo el gas.